Archivo de la categoría: INTELIGENCIA EMOCIONAL

LA AUTOESTIMA, UNA CLAVE PARA EL BIENESTAR.

“Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo ,es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse a sí mismo y que se le estime”.

Conseguir una buena autoestima es un trabajo de fondo, ya que no es algo que se mantenga estable en el tiempo y está muy condicionado a muchas creencias sobre nosotros mismos que tenemos interiorizados desde pequeños.

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MINIMALISMO VITAL, APRENDE A SIMPLIFICAR TU VIDA.

«Simplificar es la mayor de las sofisticaciones.»

Leonardo da Vinci

Nunca en toda la historia de la Humanidad el mundo había sido tan complicado, por lo que se hace necesario aprender a simplificar nuestra vida.

Si analizas tu propia vida te darás cuenta de lo complicada que es. Todos tenemos vidas complejas que nos estresan y nos saturan de información, cosas, tareas pendientes, etc., hasta llenar nuestro día a día de complicaciones innecesarias.

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¿ERES UNA PERSONA ALTAMENTE SENSIBLE?

«El problema no es ser Altamente Sensible,
el problema es pretender no serlo…»

En la red hay mucha información contradictoria en cuanto a las personas altamente sensibles. En este post espero aclarar lo que es y lo que no es basándome en información obtenida de la Asociación Española de Personas Altamente sensibles (APASE).

En primer lugar, aclaremos que no se trata de ningún trastorno o anomalía de la persona, sino que se trata de un rasgo hereditario de la personalidad que  se estima que tienen entre el 15% y el 20% de las personas, y que afecta a hombres y mujeres por igual.

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EL CÍRCULO VICIOSO DE LA QUEJA.

“Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas?

Si no lo tiene, ¿por qué te quejas?”

Proverbio oriental

Quejarse cuando algo no va bien es una respuesta totalmente normal a algo que nos ocurre que no nos gusta. Cuando nos quejamos, nos sirve como válvula de escape para disminuir nuestro malestar. La queja es útil cuando después le sigue una acción para poner remedio a lo que nos está molestando. Seguir leyendo EL CÍRCULO VICIOSO DE LA QUEJA.

¿Seguro que tienes depresión?

«Antes de autodiagnosticarse de depresión o baja autoestima,

asegúrese de no estar rodeado de idiotas».

Sigmund Freud.

Es sencillo oir hablar de depresión , de hecho es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Cuando nos sentimos mal, es normal preocuparnos, entonces nos encontramos con la información de que una persona con depresión puede tener los siguientes síntomas :

  • Un cambio en el estado de ánimo mantenido en el tiempo (principalmente tristeza, llorando sin motivo).
  • La pérdida de interés en actividades que son por lo general placenteras.
  • Problemas con el sueño (despertar en las primeras horas de la mañana, sueño no reparador, etc.).
  • Ansiedad constante con momentos en que se agudiza, incluso en situaciones hasta ahora consideradas de rutina y sin riesgo.
  • Irritabilidad inusual que requiere una gran cantidad de energía para controlarla.
  • Cansancio excesivo o enlentecimiento de los movimientos.
  • Incapacidad para funcionar, para llevar a cabo las tareas cotidianas.
  • Una mayor sensibilidad al ruido.
  • Cambios no habituales en el apetito.

Entonces, de repente, nos sentimos muy identificados con estos síntomas y …zass! nos autodiagnosticamos de depresión. Y ya si encima vamos al médico a contarle nuestra situación y nos empieza a recetar  lexatin, valium, orfidal, y todas las benzodiacepinas posibles, asegurándote de que eso te va a sacar de la situación. Ahora ya sí que nos podemos poner la etiqueta de depresivos.

De hecho muchas veces este malestar que sentimos viene asociado a ansiedad y también esto nos lleva a una falta de autoestima, ya que no nos vemos capaces de manejar nuestra situaciones más cotidianas que antes realizábamos con éxito.

No estoy diciendo que este diagnóstico no sea acertado, hay veces que sí lo es. Tampoco digo que los medicamentos no sean útiles en determinadas situaciones ni que los médicos los receten sin ton ni son, pero … ¿ponernos la etiqueta de depresión y medicarnos para «continuar con nuestra vida» es la solución?

Lo que quiero reivindicar en este artículo es que , aunque hay veces que realmente se trata de una depresión de verdad, y como tal hay que darle la importancia que tiene y tratarla como es debido.Hay que tener cuidado porque podemos precipitamos al autodiagnosticarnos y entonces sí que podemos caer en una verdadera depresión y otros problemas asociados.

Por este motivo es importante acudir a un psicoterapeuta que nos ayude a averiguar el porqué de nuestro estado actual , y si se trata realmente de una depresión o no. De esta forma, en cualquiera de los casos, el profesional nos puede ayudar a elaborar unas pautas adecuadas para poder salir de ella. Estas pautas pueden incluir esa medicación de la que hablaba, que pueden hacer que disminuyamos la ansiedad y adormecernos para sentir menos dolor emocional. Pero sin dejar de lado lo más importante : nuestra mente y emociones.

Pero antes de autodiagnósticarnos y colgarnos el cartel de depresión, también debemos mirar a nuestro alrededor, a las circunstancias que hay en nuestra vida. Si hay algo o alguien que nos está  haciendo sentir preocupando y nos está llevando a tener los síntomas que antes mencionaba. Si es así, entonces podemos hacer algo para salir de ese estado y luchar por salir del hoyo en el que estamos metidos en lugar de seguir cavando. Como decía en mi anterior post “Céntrate en la solución, no en el problema”.

  La solución puede ser tan sencilla como cambiar de trabajo, dejar una relación que no interesa, cambiar de amistades. Sí, ya sé que a lo mejor la solución no es tan sencilla, pero la vida viene así, y hay que aprender a superar los obstáculos y no quedarnos atascados en ellos. Seguramente tú no tienes la culpa de que te hayas encontrado con personas indeseables que te amarguen la vida, pero hay que entender y aceptar la realidad, y tratar de buscar nuestras propias soluciones saliendo de nuestro papel de víctima.

Como decía Freud, hay veces que simplemente «estamos rodeados de idiotas «y salir de esa situación también acaba con nuestra “depresión”.

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Esther Canales Castellanos.

Psicóloga Experta en Coaching PsEC y Economista.

¿Por qué unas personas se enfadan más que otras?

«La ira: un ácido que puede hacer más daño

al recipiente en la que se almacena,

que en cualquier cosa sobre la que se vierte».

Séneca.

Si nos ponemos a pensar en las personas que nos rodean, es curioso observar que hay personas que se enfadan con más facilidad que otras. Hay incluso familias enteras en las que tienen los mismos patrones a la hora de manifestar su enfado, o bien todo lo contrario, hay miembros de esa familia que parecen estar siempre encolerizados mientras que otros muestran una aparente serenidad.

El secreto está en la tolerancia a la frustración y el nivel de activación del organismo. Las personas que se irritan fácilmente, que no saben tomarse bien las cosas y se enfadan por cualquier cosa que les parezca irritante, suelen tener una baja tolerancia a la frustración. El origen de esta baja tolerancia puede encontrarse en diversos factores: Seguir leyendo ¿Por qué unas personas se enfadan más que otras?

¿Tienes el Síndrome del Impostor?

 “Si has cometido errores, incluso errores graves, siempre tendrás una oportunidad de enmendarlos. Lo que llamamos fracaso no es la caída sino el hecho de quedarse en tierra.” Mary Pickford.

El síndrome del impostor lo sufren aquellas personas que se sienten incapaces de reconocer cualquier éxito en su vida, viéndose internamente como un fraude hacia los demás y justificando cualquier logro con la suerte del momento.

Se trata de algo más que sentir inseguridad. Es como si esta persona no fuese merecedora de los logros que ha conseguido. Esto hace que personas muy aptas no progresen, sobre todo en relación a su  carrera académica o profesional.

El síndrome del fraude o del impostor es un término acuñado por  las psicólogas Pauline Clance y Suzane Imes en los años 70, y siete de cada diez personas lo han sufrido en su vida.

Ante los demás son personas muy competentes, pero no se lo acaban de creer, lo que hace que se boicoteen a sí mismos rumiando pensamientos de pesimismo, por lo que suelen sufrir de ansiedad y estrés.

Estas personas nunca creen estar a la altura, no se sienten suficientemente buenos, competentes o capaces.

La mayoría nos hemos sentido así alguna vez ante un nuevo reto, como por ejemplo un cambio de trabajo o al comenzar unos estudios muy exigentes. De hecho es bastante normal, e incluso diría yo que es un comportamiento adaptativo, ya que queremos estar a la altura de una determinada situación movilizando gran parte de nuestros recursos.

Es normal querer dar la talla en determinadas situaciones y querer exigirse lo máximo, pero debemos reconocer también nuestros propios esfuerzos.

El problema viene cuando empeora con el tiempo ante cualquier situación. Esto se manifiesta sobre todo cuando la persona achaca sus éxitos sólo a la suerte, sin tener el cuenta el esfuerzo que ha realizado.

El hecho de no reconocer el propio éxito y de no sentirse merecedor de él a la larga hace que estas personas, que suelen ser excelentes,  trabajen por debajo de su potencial.

Así, un comportamiento típico de las personas con este síndrome es el de abortar sus proyectos antes de comenzarlos, haciendo gala de lo que se denomina un pesimismo defensivo. Es decir, comienzan a tener un miedo al fracaso enfermizo, que le hacen autosabotear todos sus proyectos. El miedo al fracaso se convierte entonces en el centro de sus vidas.

El origen de este síndrome se ha encontrado en cuatro posibles causas:

  • Dinámicas familiares en la infancia que hacen que la persona tenga una sensación de inferioridad.
  • Estereotipos que asignan unas mejores cualidades de éxito a los hombres a diferencia de las mujeres. Así como la presión que pueden llegar a recibir estas por el hecho de tener que abarcar demasiadas tareas. Esto también puede tener que ver con las diferencias salariales y de posibilidades profesionales entre hombres y mujeres. Por todo esto, el síndrome del impostor suele afectar más a las mujeres.
  • Tener una percepción del éxito muy distorsionada, con metas y requisitos imposibles de alcanzar. Se trata de personas con un elevado nivel de autoexigencia, que dudan constantemente sobre su propia habilidad.

¿Cómo podemos superar el síndrome del impostor?

  • En primer lugar hay que relajarse un poco y permitirse la libertad de fracasar, separando la propia autoestima del éxito conseguido o de la aprobación de los demás.
  • Otro aspecto importante es no caer en la hiper-responsabilidad. Es necesario aprender a delegar y a decir no , como comento en mi post Aprende a decir NO y dilo a menudo.
  • Pon freno al perfeccionismo. Los errores forman parte del aprendizaje, aprende a aceptarlos y que no afecten a tu autoestima.
  • Valora todo lo que has conseguido hasta ahora.
  • Celebra y premia tus victorias.

Si te has sentido identificado, ya sabes lo que tienes que hacer para salir de esa rutina que limita tu potencial.


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Esther Canales Castellanos.
Psicóloga Experta en Coaching PsEC y Economista.

Incluso de la adversidad se puede sacar algo bueno

“ Quién no ha afrontado la adversidad

no conoce su propia fuerza”.

Ben Jonson.

Muchas veces damos lo bueno por descontado. Cuando nos pasan cosas malas en cuando empezamos a valorar lo que teníamos. Aprendemos a relativizar y a apreciar los aspectos positivos de nuestra existencia.

El hecho de ver el lado positivo tiene determinadas ventajas. Una de ellas es que , en lugar de elegir quejarte, puedes aprovechar los buenos aspectos que te brinda la situación.road-sign-940644_640

Es cierto que hay situaciones que son muy dramáticas en la vida y de las que es complicado extraer algo positivo. Aun así, estas experiencias nos ayudan a tomar una perspectiva diferente de nuestras vida. Hay personas que han sufrido una terrible enfermedad y han salido fortalecidas cambiando radicalmente su vida, estableciendo otro tipo de prioridades.

Otra ventaja importante de ver el lado positivo de las malas experiencias es que , al no resistirte a la experiencia podrás salir de esa mala situación mucho antes, ya que podrás pasar a la acción.

Esto es porque aquello a lo que te resistes, persiste.

Otro aspecto a valorar es que cuando vemos el lado positivo, podemos aceptar mejor las emociones negativas que experimentas en esa situación, siendo mucho más consciente de la información que te aportan esas emociones. Seguir leyendo Incluso de la adversidad se puede sacar algo bueno

Déjate de complejos

Un complejo es una visión distorsionada de nosotros mismos, de la forma que vemos nuestras habilidades y valía. Esta percepción hace que la persona piense, sienta y actúe como si los demás fuesen mejores que ella, cuando en realidad no es mejor ni peor, sino simplemente diferente. En este caso decimos que tiene complejo de inferioridad.

Los complejos frecuentemente  tienen su origen en la infancia. Alrededor de los 8 años el niño comienza a compararse con los demás. Esto es importante para el desarrollo de su identidad, pero también es básico para su autoestima hacerle ver que su valía como persona no depende de sus cualidades, dones y habilidades en comparación con los demás, sino que es válido siendo como es.18F complejos

Las comparaciones son ciertamente odiosas. Si en la infancia hemos sido objetivo de excesivas comparaciones para fomentar la competitividad o cualquier otro comportamiento, es posible que de adultos vivamos acomplejados, sin reconocer nuestro propio valor como persona. Las comparaciones frecuentemente producen falta de autoestima, que se refleja en los complejos. Seguir leyendo Déjate de complejos